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BRIGITTE BARDOT

 

 

 

 

 

 

El escritor Jean Cocteau dijo de ella:

-"Posee algo desconocido que atrae a los idólatras en un tiempo sin dioses"-.

 

Algo de cierto debía haber en esa frase porque aún hoy, muchos años después de abandonar el cine y retirarse de la vida pública, Brigitte Bardot, sigue ejerciendo de musa y despertando interés a la par que encendidas pasiones. Estoy hablando del mito mas importante de Francia..

 

Brigitte nació en París, en el seno de una familia acomodada. Su padre era el dueño de una fábrica de bombonas de oxígeno. De pequeña hacía ballet, solfeo y dibujo y a los 14 años consiguió su primera portada, fue en la revista Jardín de Modas. Quiso dedicarse a la danza pero su madre la encaminó al mundo de la moda. Su físico era tan atractivo para los objetivos que, de alguna manera lógica, acabó siendo actriz. Conocida como B.B, su belleza y sensualidad natural comenzaron a mostrarse en la adolescencia, etapa en la que apareció por primera vez en el cine: tenía 18 años, era 1952 y se trata de la película Le trou normand. Ese mismo año, además, se casó con el primero de sus cuatro maridos, Roger Vadim, director que compartió su vida y con las mujeres más deseadas de la época: Catherine Deneuve y Jane Fonda..

 

La vida intensa y con una mentalidad adelantada a su época. Brigitte está considerada como un mito erótico de los años 50 y 60... A Roger Vladimir Igorevich Plemyannikov, un muchacho de 21 años que jugaba con Xavier, el pequeño hijo de Daniel Gélin, le llamó la atención la portada de la revista Elle de mayo de 1949, en la que aparece una joven quinceañera Brigitte Bardot. Entusiasmado, arrancó la foto y se la llevó a su jefe y amigo Marc Allégret  y le sugirió que la buscaran para hacerle una prueba cinematográfica. Quería incorporarla como actriz en un proyecto cuyo guión había escrito él mismo. La chica estudiaba la secundaria y danza clásica.... Su padre Louis Bardot se codeaba con algunos segmentos de la aristocracia. Su deseo era que sus hijas se casaran por la iglesia y continuaran la tradición doméstica.

Roger Vadim había abandonado los estudios de ciencias políticas en La Sorbona, y se pasaba la vida en los cafetines y bares de Saint-Germain-de Prés, ocasionalmente, salía de extra en alguna película y hacía guiones cinematográficos. Era un vago consumado y culto, disfrazado de existencialista. Roger y Brigitte se enamoraron a primera vista. Lo que sí hacían fue dedicarse a amarse apasionadamente a escondidas de Monssieur y Madame Bardot, y él le buscaba oportunidades en el cine.... Se casaron en 1952, pero Vadim continuó con su vida de bohemio. Ignoraban ambos que estaban por contribuir al desarrollo de la humanidad, aportando el fenómeno Bardot a la ensoñación sensual del mundo. Los primeros en darse cuenta que algo inusitado se estaba moviendo en el ambiente, fueron los fotógrafos. La comenzaron a asediar y darla a conocer. Incluso Vadim se sorprendió de que Paris Match la famosa revista para la que trabajaba, desplegara su boda a cuatro páginas, algo que era inusual en una casi desconocida e incipiente actriz. El pelo rubio, una cabellera desordenada rematada en un fleco hasta las cejas, los labios abultados, la mirada retadora, una voz equivoca sobre un cuerpo felino, hicieron el resto. De algún modo, el conjunto desató resortes síquicos en hombres y mujeres que la asociaron a la desnudez, la concupiscencia, el desafío a la moral cristiana, a la estabilidad conyugal de los auditorios y a la integridad de las familias. El clero y las asociaciones de mujeres la vieron como una amenaza a erradicar, y la combatieron con ferocidad, mientras que los hombres comenzaron a tener sueños e intranquilos. Parecía una joven inocente pero capaz de desencadenar los apetitos carnales más salvajes, como gritaban sus fotografías y sugería en sus filmes. Ella jugaba con los dos roles. En "El Desprecio" de Jean-Luc Godard es la esposa ingenua que se duele del rechazo del marido embebido en un proyecto cinematográfico, pero en "Si Don Juan Fuera Mujer", muestra una despiadada capacidad de sadismo y seducción, con la que se lleva a la cama a una joven y a su primo, un guapo sacerdote que hace hasta lo imposible por librarse de las garras del pecado, sucumbiendo al final. El lanzamiento bomba ocurrió en 1956, cuando Roger Vadim realizó su primera película, "Y Dios… Creó a la Mujer", teniéndola como protagonista. Él había sabido de la historia de una mujer que tuvo relaciones con tres hermanos. A partir de ahí, comenzó a escribir el guión. El conocimiento que tenía de su mujer y su visión cinematográfica, lo llevaron a magnificar su provocativa sensualidad y no sólo fueron los parlamentos, sino los encuadres, los emplazamientos de la cámara, las tomas, los movimientos de la actriz y su lenguaje facial, sino el conjunto en fin, lo que produjo una carga de dinamita que fue a estallar en la oscuridad de los cines del planeta. En esa penumbra cómplice, el filme proyectó un dardo de luz sobre la libido de los auditorios, que se apropiaron de la imagen y la hicieron suya de manera incomprensible. Se quedaron con un sentimiento nuevo, con algo que había ocurrido y no alcanzaban a comprender pero que en definitiva, los persuadió con todo fundamento, que habían sido invadidos por un oleaje de belleza... Era ya un símbolo en Francia.. A partir de entonces, el mundo fue más bello y habitable porque el sueño vino a instalarse entre el matrimonio. Brigitte se embriagaba con la fama, se hacía demandante y desarrollaba rasgos bipolares transitando velozmente de la euforia a la depresión, mientras él seguía asiduo a las brasseries de su viejo barrio y navegaba en un anonimato que comenzaba a serle incómodo. A partir de "Y Dios creó a la mujer", se convirtieron en emblemas de la nueva Francia, la que se resistía a solventar la guerra al mismo tiempo, al no querer perder Argel, tarea que dejaron al general De Gaulle. Fue tal el éxito, que la Bardot llegó a ser la segunda fuente de divisas para la República francesa, apenas después de Renault. Quizá tenían razón los obispos conservadores y Brigitte era realmente una amenaza para las instituciones francesas. La chica consentida de Monssieur Bardot, se convirtió en una fierecilla y en el plató dirigida por su esposo, devoraba actores como Jean-Louis Trintignant y Maurice Ronet....convirtiéndose en campeona indiscutible del adulterio, deporte nacional en la antigua Galia.

 

 

 

En la Historia ha habido pocas mujeres como ella: conquistadora hasta el exceso, un huracán de mirada rubia y arrebatadora. Musa de la libertad sexual en los años 60, atrapó en sus redes a directores de cine, estrellas de música, empresarios y artistas. El mito erótico de Brigitte Bardot, la actriz más global de la Historia del país y así se ha alimentado durante décadas. Torbellino sensual, vivió y amó como nadie, con una intensidad incomparable. Disfrutó de su libertad sexual como pocas en su época. Exprimió cada segundo de romance. La propia Simone de Beauvoir, intelectual feminista, compañera de Jean Paul Sartre y autora del libro El segundo sexo, señaló que Bardot era «al mismo tiempo depredadora y víctima de sus depredadores». La pasión era su razón de ser y cuando el amor se agotaba, buscaba, sedienta, un nuevo sorbo del elixir que siempre la mantuvo viva. No entendía de rutinas. No amaba, adoraba; no actuaba, conquistaba. Empalmó maridos y amantes. Más de 100, según Ginette Vincendeau, profesora de cine en el King's CollEge de Londres, que acaba de publicar una biografía sobre la actriz. el manuscrito revela que la joven que soñaba con ser bailarina y que nunca se vio se casó cuatro veces, tuvo un centenar de idilios, incluso estuvo con alguna mujer e intentó suicidarse varias veces, la mayoría por amor. La ecuación sale a más de una pareja por año.

 

También tuvo relaciones con el escultor checo Mirollav Brozek, el actor Gustavo Rojo, el músico brasileño Bob Zagury, el actor Warren Beatty o el cantante Serge Gainsburg... y romances fugaces previos a su tercera boda, esta vez con el alemán Gunter Sachs. Se casaron en las Vegas y volvieron al glamour de Saint Tropez bajo una lluvia de pétalos de rosa. Entonces Bardot inició su carrera como cantante. A los 40 se casó por cuarta vez, con el empresario Bernard d'Ormale, asesor de Jean Marie Le Pen y con quien aún comparte su vida. En los últimos años su halo de glamour ha tomado cierta excentricidad: ha sido condenada varias veces por incitación al odio por sus comentarios sobre los musulmanes, los homosexuales y no oculta su simpatía por la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen. Brigitte ha comentado últimamente que siempre estuvo muy orgullosa de su interminable lista de amantes: Jean-Louis Trintignant, Sacha Distel, Gilber Bécaud, Serge Gainsbourg, Nino Ferrer, entre bastante políticos de la derecha francesa, sin olvidarnos de actores de Hollywood. Todo esto puede parecer algo parecido a un récord....En esta última biógrafa se intenta comprender, analizando con cierta minuciosidad los recovecos más íntimos de una vida finalmente mucho menos «glamurosa» de lo que pueda parecer.

Fue considerada la mujer más sexy del mundo y no se privó de tener a sus pies a cuanto hombre quiso. Sin embargo, y a pesar de sus cuatro maridos y los innumerables novios formales y amantes eventuales que desfilaron por sus sábanas, la soledad marcó su vida. Más de una vez dudó de su felicidad y hasta se mostró desencantada con el ser humano. Ella, que hizo gala de amoríos intensos, se alejó de los placeres del cuerpo. Será por eso que, desde hace años, la defensa de los derechos de los animales es su motor fundamental para seguir de pie a cara lavada y sin cirugías. Otro acto de rebeldía. A los que esperaban una vejez emperifollada, ella les demuestra que se reconvirtió. Es otra.

 Brigitte representó un movimiento hacia la libertad femenina que acaparó muchos años en Francia. Pero claro, sintió el abismo de libertad que le producía manifestarse graciosa, simpática, hasta sensual, para no sentirse tan sola. Todo provenía de una gran necesidad de afecto, lleno de desgarradoras depresiones. Cuando cumplió 50 años dijo: "Lo difícil no es vivir; lo difícil es sobrevivir". Desde entonces los animales llenaban su vida. En 1962 accedió a contar su vida en televisión. Estallaron las audiencias. El mito, pese a los años, no había muerto. Brigitte poseía en su casa, La Mandrague, en la costa del Mediterráneo, una colección de animales recogidos o comprados a sus expropietarios, que los maltrataban: un asno, siete perros, sesenta gatos, tres cabras... Hasta hace poco contribuían a paliar su soledad. "Sé lo que es vivir sin amor", dijo.

- "Sé lo que es necesitar que nos abracen, y despertar a solas en mi cuarto".-

 Hoy, ya no está sola por las noches. Disfruta de su último matrimonio con Bernard D'Ormale, un político de ideas discutidas en Francia; la protege de esa soledad aterradora que recorrió toda su vida y le ha devuelto las primaveras que creyó perdidas.

 

La Bardot  por su manera de ser, fue el prototipo de una mujer que es muy común encontrar en Europa, Asia y las tres Américas: la jovencita hermosa, frívola …y muy consideraba, por su gran belleza, tenía derecho a todo y le era perdonado. Ese fue el tema de muchas de sus películas, al lado de hombres que hacen cabriolas por tenerla y de los que ella se burla. Joyas, champagne, autos deportivos, villas en la Costa Azul y vestidos de Yves Saint Laurent son los atributos de esta mujer, que a fuerza de estar rodeada de tanto lujo y belleza acabó casándose con un político fascista y defendiendo a los animales con un encono de mujer que ama la naturaleza a tal punto que sería capaz de matar a un hombre por defender a una mariposa.

 

Cuando cumplió 75 años, no se mostró ante las cámaras. El paso de los años no han sido benévolos con la estrella de Y Dios creó a la mujer. Hace un par de años, en uno de sus habituales derrapes racistas, los paparazzi la mostraron arrugada, gorda y con una artritis feroz que la obliga a usar muletas. Sin embargo, para su 75 aniversario, la actriz grabó un mensaje de audio para la televisión donde agradece el gesto del país que la vio nacer, que la convirtió en mito,: por primera vez Francia la homenajea con una gran exposición que celebra su vida, desde su nacimiento en uno de los barrios más ricos de la capital francesa, su ascenso al estrellato, y sus amores, hasta su repentino retiro de la pantalla grande, a los 39 años, para dedicarse a sus animales. Organizada una exposición con su beneplácito y la curaduría de su biógrafo y amigo, Henry Servat. Los años despreocupados se concentra en los aspectos más simpáticos de la actriz, que a pesar de su retiro, en 1973, sigue dando que hablar. La referida exposición organizada en Boulogne-Bi-llancourt, un suburbio parisino conservador, prefiere obviar, por ejemplo, los coqueteos de la Bardot con la ultraderecha, sus cinco condenas por incitación al odio racial, sus declaraciones sobre la pena de muerte. Egoísta y desgraciada, la resistencia a plegarse al mandato cultural de la maternidad de la actriz fue, sin embargo, toda una declaración de principios en un país que aún se desperezaba de una posguerra austera, conservadora y natalista.

 

 

 

En otros pasquines de su autoría que nunca alcanzaron el nivel de ventas de su autobiografía, la actriz criticó la islamización de Francia, y los valores “bárbaros” de esta religión. le preocupa particularmente la ceremonia musulmana en la que se degüella a ovejas vivas, además de ofender a los homosexuales llamándolos pedófilos. Aquello que en su juventud había enamorado a millones de personas, su libertad salvaje e indiferencia a todo tabú o convención social, se convirtió, en su madurez, en odiosa.

-“Mi hablar franco parte de mi personalidad, no voy a cambiar ahora”-

Comento hace poco a un diario vespertino francés. Queda, sin embargo, el desenfado y sensualidad de esta mujer que en su juventud desoyó la moralina de la época y que al mostrarse libre para amar, modificaría para siempre el erotismo femenino de toda Francia.

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Desde hace más de cuatro décadas, la actriz está retirada y solo realiza apariciones esporádicas en eventos vinculados a la preservación de los derechos de los animales. Camina con un bastón y está en contra de las operaciónes de estetica. Su rostro actuamente y su piel lucen el esplendor de la madurez. Y su gesticulación ante una cámara -cuya filmación es negociada con una precisión milimétrica- no tiene nada de derrotismo... Bien al contrario, la Bardot anciana tiene la vergüenza a geometría variable y muy aleatoria de la jovenzuela díscola que sabía seducir y dejarse seducir con un talento felino.

 

 

 

Vive el presente sin pensar en un pasado estelar que ella misma combatió con su retiro. No da entrevistas desde hace años, afirma que nada importante tiene para decir a sus 84 años, sin embargo, se muestra cercana a la derecha política y renegó de ciertas corrientes inmigratorias que llegaron a su país. A pesar del bajo perfil, algunas de sus declaraciones más recientes fueron algo reaccionarias y generaron polémica. Alguna vez se le consultó sobre cuál había sido su amor más trascendental. Y la respuesta no se hizo esperar:

 

 

- “No puedo mencionar a nadie, todos me aportaron felicidad, entregué mi juventud y mi belleza a los hombres, pero tambien mi madurez a los animales”-

 

 

 

Con su esposo actual el político Bernard D'Ormale

 

 

 

 

 

 

Sus palabras no dejan dudas de quién fue. Y de quién es a sus 84 años.

 

 Brigitte Bardot, la mujer de cien hombres. Y de ninguno.

 

 

 

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