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CASABLANCA

 

 

 

 

 

 

 

Cuando ví por primera vez CASABLANCA, confieso que no me dejó satisfecho y no logré introducirme en el film, tal vez mis preferencias en aquella época iban por otros senderos serpenteados que me conducían a Manderley, a esas películas que bien por mi edad, eran las idóneas...Ahora al cabo del tiempo y siempre que la veo, lamento profundamente mi escaso conocimiento cinematográfico de aquellos años de juventud, pero en España existe un refrán al que en estos momentos le doy un valor extraordinario:

 !!MAS VALE TARDE QUE NUNCA!!.

 

¿Qué puedo decir de Casablanca que no se haya dicho ya? Fue un enorme éxito en su época, aún hoy continúa considerándose una de las mejores películas de la historia y Casablanca no se acaba. Su leyenda perdurará eternamente, porque el tiempo no pasa por ella. Al igual que no pasa para los amantes, como dice la famosa canción que un día cambió la vida, de muchos corazones enamorados: “As time goes by”, un tema musical que nos lleva del presente al pasado, para traernos de nuevo al presente, ahogándonos en el whisky de la nostalgia. Una historia de amor eterna. Con dos protagonistas, Ingrid Bergman y Bogart, brillantes. Desde la primera escena en que aparecen juntos, todos sabemos que lo suyo, a pesar de los años, sigue vivo. Que por mucho que lo nieguen, los rescoldos de aquella pasión, han vuelto a avivarse. La leña vuelve a arder. Casablanca es la película de un amor perdido, reencontrado y destinado a perderse otra vez. Casablanca es el mito hecho cine. Una obra absoluta de culto y un film inmortal. Casablanca con el paso de los años después de aquella nefasta primera vez, ha pasado a ser al igual que otros títulos, la película de mi vida, con ella sentí esas mariposas en el estomago cuando uno se enamora.... No me canso de verla. Ni me cansaré de escuchar “As time goes By", si todo esto ha resistido las tempestades de los océanos del tiempo, yo también. Puedo decir con sinceridad que quedé atrapado desde el minuto uno, asisto sin habla a su proyección, para mí, es una de las mejores de todos los tiempos.


No todos comprenden los términos que empleamos los cinéfilos,  pues generalmente puede parecer pretenciosos,  pero tengo que usarlos  para explicar lo que sentí, me gustó la atmósfera. Ese vaivén de los personajes, la melancólica música, la apropiada fotografía en blanco y negro, la expresividad de cada uno de los actores, las pausadas y líricas secuencias, que no son sinónimo de lentitud... miradas intercambiadas que lo decían todo, la increíble escena final. Me encanto el desamor tremendo que emana, la eterna soledad del protagonista, los diálogos para mi sublimes, me encanto todo lo que significa Casablanca, Así es como el más escéptico de los espectadores, como me describió en una crítica un queridísimo amigo, se enamoró de Casablanca. Ahora la he visto tres cuatro veces, y es una película que tiene el mérito de relajarme, de disfrutar, de pensar que la amistad existe incluso en los peores momentos, y que por amor se hace cualquier cosa, incluso arriesgar tu propia vida, pese a no poder ser correspondido. Increíble film, de los mejores de la historia. Para mi Casablanca es la película gracias a la cual en cierto modo me introduje en el cine clásico; cuando la comprendí mejor, todo a mi alrededor brillaba y desde entonces, mi prioridad mas absoluta en escribir sobre estos clásicos que por ser obras maestras, siempre estarán ahí, nunca mueren y son el mejor legado que nos dejan nuestros admirados y queridos actores. CASABLANCA posee una acidez en los diálogos, sobre todo todas y cada una de las palabras que salen de boca de Rick, son impresionantes. Nunca se ha visto un personaje tan irónico en la pantalla; su sarcasmo es abrumador. La química entre los actores, es increíble, aunque en otras críticas se diga lo contrario. ¿Cómo actuaríamos nosotros en el lugar de los protagonistas si viviéramos la misma situación? La cara y la mueca de Rick cuando ve a Ilsa por primera vez en su bar, es fantasmal. Magistrales actuaciones de todos los personajes. El ambiente del bar... ojala pueda alguna vez estar en un bar como ese. En cuanto al guión, puede que fuera medio improvisado, pero tal vez ahí resida su grandeza; nunca una película dejo tantas frases y situaciones para la posteridad: Tengo amigos a los que no les gusta, pero conocen sus frases sin saber que esas joyas nacieron de la mano Rick Blaine. Y el final es exactamente el que tiene que ser para que la película sea perfecta: o es que la gente espera un final como el de las cientos de comedias románticas. Pues no señores, este es un final como la copa de un pino; si no le gusta a alguno, a lo mejor es porque esta tan acostumbrado a ver que las cosas acaban siempre de la misma forma, que es incapaz de apreciar nada mas.


Realizado por Michael Curtiz, el film se basó en la obra teatral "Everybody Comes To Rick's", de Murray Burnett y Joan Alison. Se rodó en exteriores del Metropolitan Airport y del Van Nuys Airport  y en los Warner Studios (Burbank, donde se construyó un gran plató al aire libre, de calles, establecimientos, rótulos, etc. La filmación comenzó el 25 de mayo y terminó el 3 de agosto de 1941. Dispuso de un presupuesto de un millón de dólares. Nominada a 8 Oscar, ganó 3, a la mejor película, director y guión adaptado. Producido por Hal B. Wallis para la Warner, se estrenó el 26-XI-1942 en todo los Estados Unidos, 19 días después de la liberación de la ciudad por los aliados. La acción tiene lugar en Casablanca, ciudad portuaria marroquí, encrucijada de exiliados, espías, contrabandistas, ladrones, nazis y miembros de la Resistencia, en diciembre de 1941, a lo largo de una semana, con un flashback situado en París en los días anteriores a la ocupación nazi, Richard "Rick" Blain es un americano aventurero, que suministró armas a Etiopía durante la invasión italiana, participó en las brigadas internacionales de la Guerra Civil española, regentó un bar "La belle Aurore" en Paris y propietario del club nocturno más frecuentado de Casablanca. Duro, desengañado, cínico y perspicaz, se mueve con soltura en los ambientes corruptos y oculta profundas heridas de un desengaño amoroso con Ilsa Lund, noruega, una mujer idealista, romántica, inexperta, reservada, indecisa y muy atractiva. La película combina intriga, propaganda antinazi, exaltación patriótica, referencias éticas y comedia, sobre una historia de amor triangular de final incierto. Ilsa conoció a Rick después de casarse con Laszlo, al que creía muerto. Su encuentro imprevisto en Casablanca, 18 meses después de la separación, abre en ambos viejas heridas, hace renacer el amor, sume a Ilsa en un mar de dudas y vacilaciones y hace que Rick recupere la ilusión. En aras de intereses circunstanciales, dudan entre imponer su amor o renunciar a él. El marco de la guerra hace que las historias de la trama principal y de las adicionales tengan trayectorias inciertas. La complejidad de los personajes, los momentos que les rodean y la volatilidad de los mismos, enmarcan la narración en una atmósfera absorbente de futuro incierto.

 

La música, de Max Steiner, aporta una partitura rotunda y vibrante, de aires románticos, que evoca algunas de las canciones que dan pié al film. La fotografía crea composiciones de gran belleza, magnífica iluminación y movimientos de cámara excelentes. Acaricia el rostro de Ilsa con emocionantes closeups sostenidos. El guión define bien a los personajes, crea diálogos fluidos y contundentes y consigue aunar trama y subtrama en un combinado potente. La interpretación de los protagonistas y secundarios, elocuente y convincente, suma equilibrio y brillantez.: Víctor Laszlo (Paúl Henreid) es un carismático líder checo de la Resistencia, que sacrifica su interés personal en favor de la lucha por la libertad. El capitán Louis Renault (Claude Rains), jefe de la policía francesa de la ciudad, es oportunista, corrupto, ambiguo y bisexual. Ferrari (Sydney Greenstreet) es propietario de un club de noche y líder del crimen organizado de la localidad. Guillermo Ugarte (Peter Lorre) es tramposo, estafador, ladrón y asesino. Sam (Doodley Wilson) es el pianista de Rick en Paris y Casablanca.... Todos impresionantes, dan una lección de interpretación Me entusiasma y no puedo olvidar ese final ambiguo, provisional y más abierto de lo que parece a primera vista, deja las cosas entre interrogantes, con un toque insuperable de emoción contenida. CASABLANCA es de las películas que pueden aguantar el paso del tiempo y pocos son los actores que pueden encarnar al personaje de Rick como lo hace Bogart. A pocos les queda tan bien una gabardina. Pocas actrices pueden odiar a un compañero de rodaje y besarlo como lo hace la Bergman. Pocas son las canciones que han sido silbadas y cantadas tantas veces como “As time goes by”. Pocas… no mentira; ninguna película, ha conseguido tener un guión como el que tiene Casablanca...Es cine puro y magia.

Nunca me cansaré de recordar la famosa frase que da pie a ese soberbio final:

-" Presiento que este es el comienzo de una bella amistad "-.

 

La mirada de Humphrey Bogart siempre nos remonta a ese café en Casablanca y a la música del piano que interpreta Sam. Bogart es el héroe romántico por excelencia, pero también es el hombre atormentado perseguido por el fantasma de una mujer real y un encuentro inevitable. Rick toma la decisión de su vida. Una decisión que lastima, que lacera, pero que cauteriza de algún modo su herida abierta. Un personaje con ideales bien definidos, que se antepone a la pasión por una mujer que el sabe que no es suya, que nunca lo fue; ni siquiera en Francia. Así es su vida.... Rick disfruta de lo que tiene, lo vive y el tiempo le cobrara la factura, no por ser a veces siniestro, sino por que ese es su destino. Cuando la guerra termine quedara el sabor de un amor que como llego se fue, pero siempre les quedara Paris, y yo insisto: Casablanca, una y otra vez.. ahí vive un amor que no tiene fronteras. Rick, eres el héroe y los héroes no lloran, ni se lamentan, por que han cumplido su misión. El director del film prima el movimiento sobre el espacio. La intensidad sobre la sutileza. Los directores de la Warner no se andaban por las ramas. Curtiz es claramente un director Warner: rueda como si sólo existiera lo que se ve en plano. La valoración y ajuste del fuera de campo, sorprendentemente pequeño en una película con tantos personajes, se lo deja al montador. Casablanca es una película Warner pero con estrella Selznick. Esto introduce un elemento un tanto caprichoso. Para el papel de Ilsa la Warner obtuvo la cesión de Ingrid Bergman, actriz que David O. Selznick  a cambio de participaciones en beneficios. En la Metro o en la Paramount las películas estaban subordinadas por completo a la estrella (guión, vestuario, decorados, coprotagonistas etc.), en la Warner no. Ingrid Bergman llega de superestrella al rodaje de Casablanca. Es por eso por lo que desde que aparece el personaje de Ilsa la película se fortalece y se convierte en una especie de batalla de estilos de producción, pues “Casablanca” no estuvo nunca concebida para soportar ese andamiaje tan propio del star system. Las escenas entre Bogart y Bergman resultan mas que creíbles a pesar de todo. Bergman es demasiado grande, demasiado buena actriz, demasiado hermosa. Y sobre todo, impone su estilo con demasiada naturalidad, decisivo en las obras de esta productora. Casablanca es una película con un productor que sabe dirigir a sus guionistas. Hal B. Wallis entendió perfectamente de qué iba el material que manejaba: no trataba del desamor, ni de la toma de conciencia, ni de la redención, ni de la supervivencia; el tema principal de Casablanca es el exilio. De ahí proviene su acidez, su aire de comedia cínica, y también su sentimentalismo de ocasión. Como aficionado al cine no es difícil compartirlo todo y amarlo al mismo tiempo. Nada de lo escrito anteriormente explica qué es Casablanca, por supuesto. A veces decimos una frase en público sin pensarlo y se nos recuerda por ella de por vida, a pesar de que siempre nos preguntemos qué misteriosa razón provoca tanta unanimidad. Si no existiera esta imposibilidad de obtener una explicación matemática de las manifestaciones humanas, ¿valdría la pena escribir sobre ellas?...Casablanca danza en pleno siglo XXI como una pieza clásica y ha dejado grabado con letras de oro su nombre en la Historia del Cine.

 

Victor Laszlo, interpretado genialmente por Paúl Henreid, es un tipo realmente digno de admirar. Es uno de los líderes del movimiento anti-nazi en pleno apogeo del Tercer Reich, lo cual le costó pasar un año en un campo de concentración, pero ello no hizo que se desgastaran ni un ápice sus firmes convicciones y su fidelidad a la causa. Por ello es perseguido, porque saben muy bien el carisma que posee y desprende y la fuerza que imprime a la causa que apoya. La escena en la que suena el himno francés refleja perfectamente la personalidad de Laszlo. En el café de Rick, lugar donde transcurre la trama, unos oficiales alemanes están cantando el himno alemán propio de la época; sin embargo, Lazslo no va a tolerarlo, y es por ello que pide a la orquesta que toque La Marsellesa, el himno vigente en Francia hasta la llegada del nazismo. Los miembros de la orquesta vacilan y miran a Rick, quien con un imperceptible asentimiento aprueba la petición de Lazslo. La orquesta comienza a tocar, y Laszlo, a cantar, ante el asombro de los presentes. Rápidamente, los presentes se unen al líder de la resistencia, poniéndose en pie y cantando cada vez más alto, apagando el himno alemán ante la sorpresa de los oficiales que lo cantaban. Imprescindible la mirada que Ilsa le dedica a su marido. Una escena breve pero demoledora que refleja brillantemente el pesar de muchos por la represión de unos pocos.

Un momento de puro cine, que sigue impactando y emocionando como la primera vez.

 

¿Qué tiene en común Casablanca con una película que retrate la vida de Jesucristo? Que aun no habiéndola visto, en ambas conociste desde siempre su final. Es completamente verídico. A cualquier persona que aun no la haya disfrutado le puedes preguntar cómo acaba, que sin saber tan siquiera como empieza, te detallará con precisión el final. Por ello casi tendría la peculiaridad de ser la única película en la que se podría hablar perfectamente de su final. Después de este extraño apunte me centro y comienzo diciendo que aun siendo totalmente un enamorado de cualquier clásico, me ha dado por visionarla hace días y sigue tan viva como un recién nacido para orgullo de cualquier cinéfilo del mundo.. Una vez vista te das cuenta de que Casablanca merece mas que elogios. Es atractiva por ella misma, no por el mito. Gusta y resulta casi tan grande cómo las palabras del maestro Bylly Wilder:

- " Anímense. No se queden sólo con el final. Descubran su principio... y el que la conozca bien, qué le voy a contar que no sepa .."-


Ver Casablanca por primera vez es un experiencia mágica, una película con vida propia, que parece que no acaba porque los personajes siguen viviendo o vagando por algún sitio a la espera de encontrarse de nuevo y reanudar su maravillosa historia de amor, una maravillosa canción traducida como "el tiempo pasará" que paradójicamente es lo que realmente no ocurre con Casablanca. Una película con un casting soberbio con una sucesión de momentos maravillosos, en el cual destacaría el primer plano de Ingrid Bergman con la cara llorosa escuchando "as time goes by", con el dolor del amor y la pasión perdidos, porque no se puede expresar más en un plano de 5 segundos, eso es cine en mayúsculas, con unas secuencias finales, Tan perfectas de cuantas se hayan hecho jamás. Todo esto a pesar de haber sido un rodaje tan caótico, tenso, improvisado y lleno de dudas ha cristalizado en una de las obras maestras más incontestables y reconocidas de la historia del cine. Melodrama romántico por excelencia, es una de las cimas culminantes salidas de la fabrica de sueños del Hollywood dorado. Expresión máxima del “studio system”, se ha convertido en un icono de la mítica de nuestra cultura, y de la del cine en particular, y en una referencia de obligada visión para todos aquellos que son capaces de sentirse vivos y de emocionarse con las imágenes que surgen de una pantalla. Un guión milagrosamente bien construido, con diálogos, frases y replicas memorables, que son historia, y con un preciso y magistral dibujo de personajes se convierte, junto a una extraordinaria puesta en escena, en la sólida base en la que se sustenta esta obra cumbre del séptimo arte. El Rick endurecido y desencantado, pero profundamente idealista, de un Bogart memorable y una Ilsa llena de sensibilidad, maravillosa y bellísima. Ambos protagonizan una de las más bellas, apasionantes y románticas historias de amor dentro del marco de más de 100 años de historia del séptimo arte.

 

¿Qué es lo que tiene este film para ser elegido como LA PELÍCULA, en una década en la que las obras maestras era una constante? ¿Por qué los críticos se decantaron precisamente por esta película, y no por otra? ¿Por qué, más de 60 años después, los espectadores seguimos amando Casablanca? ¿Obra de los críticos? Sinceramente, no les creo tan todopoderosos. Gracias a una planificación inspirada, a un romance reforzado entre cinismo romántico e idealismo intemporal, a diálogos brillantes y memorables ... Casablanca es una de las películas más populares de todos los tiempos. Y encima, de las mejores. Diálogos, personajes, atmósfera y anécdotas pertenecen ya a la mitomanía. Los ojos brillantes de Ingrid, entre los cañonazos. Humphrey ya se quitado su coraza deshecha por la ternura. Qué amor tan inoportuno, en mitad de la adversidad, y qué grande. Pero la cobardía y el deber manda, y deciden abandonar el amor, traicionar la ternura… Años después, cuando les inunda la melancolía y el dolor, escuchamos As time goes by. Cada mirada con cada gesto el amor que se siente, la mezcla de sentimientos. ¿Son esos cañones... o los latidos de mi corazón? ¿Cómo puede convertirse en poesía los labios de Ingrid Bergman? ¿Como es posible que un tipo alcohólico, bajito y no precisamente guapo haya enamorado a tantas generaciones de mujeres?. Porque Rick Blaine es aventurero, apasionado, honesto, idealista y romántico. Duro como para sobrevivir al desamor, lleno de heridas, curándoselas en solitario, todo antes de caer en la deslealtad y sustituir a la chica de sus sueños por otra cualquiera. ¿Y cómo Ilsa, por no ser capaz de luchar por su amor, consiga enamorar a un hombre que con sólo mirarlo a la cara, llena de cicatrices, adivinamos un pasado intensamente vivido? ¿Y de tener incondicionalmente el marido perfecto, Laszlo, que además de quererla, es un héroe? ¿Cómo olvidar París?. Es un ritual. Siempre volveremos a poner la película, esperando una vez más que Ilsa no se suba al avión. Parece mentira que una frase tan sencilla esté tan cargada de poesía. En realidad, como toda «Casablanca», leyenda del cine y de la cultura occidental, sin saber si quiera el verdadero motivo para tanta pasión. Será que hay películas que son más que películas. O puede que todos, en el fondo, seamos grandísimos sentimentales. Tan mítica es que, para mi asombro, se le ve atractivo a Humphrey Bogart, actor de carácter pero de rostro vulgar. Quizá sea el esmoquin, o el blanco y negro, o quizá sea simplemente Rick, el misterioso caballero del que tú, si fueras mujer y no hombre, te enamorarías. Seductor que no seduce, empresario que no quiere dinero, eterno enamorado que no tiene mujer. ¿Se puede ser más romántico?. Ingrid Bergman, será siempre el azul en un París ocupado....Y no es algo nuevo, porque es bellísima, frágil como una niña, fuerte como una roca y de ojos perpetuamente húmedos. Cuando esconde el rostro en el hombro de su enamorado, hay algo eléctrico y sensual que recorre la pantalla. Con ella, el triángulo amoroso más famoso del cine está plenamente justificado, sin desmerecer en nada a los dos héroes que sufren su amor. Víctor Laszlo es único e irrepetible, legendario desde todos los puntos de vista; llegando a un local cualquiera y pedir en la barra un cóctel de champán, acompañado por una dama de blanco y con mucho humo en el ambiente.
 

Como los grandes descubrimientos científicos y médicos, esta obra es grande por pura... casualidad. Con un guión realizado sobre la marcha, mil avatares antes, durante y después de la producción, y un elenco de actores tan desconcertados como en estado de gracia, Michael Curtiz elabora la penicilina del séptimo arte sin que nadie acierte a explicar cómo. “¿Pero de quién estoy yo enamorada?”, llegó a preguntar Ingrid Bergman al director poco antes del final del rodaje. “Aún no lo sé”-contestó Curtiz- “Tú mientras tanto actúa”. Tal vez por esto la ambigüedad por momentos de Elsa era simplemente auténtica. Casablanca todo lo cura, porque ver Casablanca es poder creer en el arte del cine cada vez que pueda surgir una mínima duda sobre si éste es más arte que negocio o más lo segundo que lo primero. La espléndida fotografía de Arthur Edison; la música de Steiner; Bogart, Bergman, Reins, Henreid, Veidt... encabezando un elenco de secundarios al cual más solvente en la pantalla... ¿Qué se puede decir que ya no se haya dicho sobre esta mágica historia de refugiados, caraduras, amistad, lucha por los principios y la libertad, y por encima de todo el máximo icono del amor verdadero, el que a todos nos hace suspirar cuando uno es capaz de, por amor, de renunciar al amor. Dicen que ya no quedan héroes románticos como el Humphrey Bogart de esta cinta. No sé si será del todo cierto, pero en cualquier caso siempre nos quedará ese café auténtico, reducto de personajes entrañables y variopintos; quedará el piano de Sam y las reminiscencias en el aire de “As time goes by”; quedará la niebla sobre un recóndito aeropuerto en un lugar de África mientras nos preguntamos por dónde andarán ahora esos grandes amigos Louis Renault y Rick Blaine, o si Elsa, en algún lugar junto a Víctor Laszlo, no puede olvidar a Rick. El tiempo pasará pero permanecerá, inmutable, como si sus personajes hubieran sido realmente de carne y hueso, Casablanca, Lo que el viento se llevó', 'Ciudadano Kane', 'El padrino' son los cuatro ases de la enorme baraja que es el mundo del cine. Cada una tiene lo suyo, pero probablemente sea ésta la más inimitable de todas por su complejidad. Michael Curtiz fue el director más prolífico de la historia. Más no significa mejor ni mucho menos, pero en este caso se da la coincidencia de que entre sus 167 películas hizo 'Casablanca'. Curtiz dirige con fuerza y con una puesta en escena magistral una película que lo tiene absolutamente todo a nivel técnico: una iluminación insuperable, una utilización del zoom jamás vista, un guión denso pero y muy completo y, sobretodo, unos diálogos legendarios. Hay poco que decir sobre 'Casablanca' que no se haya dicho ya. Se la ha acusado mucho de ser partidista y efectista por algunos iluminados críticos, pero los argumentos de quienes dicen esto se esfuman cuando alguien dice: "es que esto es cine". El cine es contar historias y saber hacerlo y aquí se nos cuenta una que tiene partes de drama, amor, thriller, cine policíaco, crítica, cine negro, cine social... todo a partes iguales.
 


Sin embargo, y tras las habituales reposiciones que hacen de Casablanca, se me ocurre reflejar las palabras de una mujer, Lauren Bacall, que amó, comprendió, admiró e idolatró al que verdaderamente se erige como figura de esta enorme obra de arte: Humphrey "Bogie" Bogart. Sentada junto a un piano, como no podía ser de otra manera, Bacall resume con pasión lo que es Casablanca:

- " Fué rodada en un momento perfecto, captado en una de las mejores películas jamás hechas. Debéis saber que no soy imparcial cuando hablo de Casablanca, pero creo firmemente que con Bogie y Bergman, a la cabeza, se hizo magia y una de las obras maestras del cine. El atractivo de Casablanca recae en su romanticismo, intriga y misterio. Pero son ingredientes comunes a muchas películas. Creo que lo que hace de Casablanca un hito del cine y referencia para mucha gente es principalmente su romanticismo"-

Se estrenó en 1942, cuando el mundo estaba en plena Guerra Mundial. El film muestra el fervor del orgullo y sacrificios nacionales. No sorprende que este film sea la favorita del público mundial. Para ser un clásico del cine, el film debe formar parte de nuestra conciencia global. Casablanca ha hecho eso y mucho, mucho más. Las frases del film se citan tanto que forman parte del populismo cinematográfico. Cuando se dice "por ti, pequeña".... Ahí es donde está la magia. También puede ocurrir, aunque no a menudo, que un cúmulo de circunstancias sucedan al mismo tiempo, dando lugar a una obra inmortal. Cuando Michael Curtiz recibió el encargo de Hall B. Wallis de la Warner, para realizar un melodrama romántico en un lugar exótico y con un cierto mensaje político de propaganda a favor de los aliados, nadie podía imaginar que un grupo de grandes profesionales realizarían una película que con el tiempo iría creciendo hasta ser mítica. Como dice la canción favorita de los dos protagonistas “As time goes by”, el tiempo pasará, pero con el paso de los años se han ido incorporando nuevas generaciones de jóvenes cinéfilos que la han mantenido viva en el recuerdo. Michael Curtiz supo dar al filme, gracias a un juego de luces y sombras, un peculiar toque de exotismo creado íntegramente en los platós y de una extraña mezcla de romanticismo e idealismo. Otra de las razones del éxito de la película es ver al siempre duro Humphrey Bogart derretirse literalmente por un amor perdido en el pasado y que de repente aparece ante sus ojos. Ésa es Ingrid Bergman, a la que la vemos debatiéndose entre el deber, la lealtad y la pasión. De todas formas, 'Casablanca' no sería lo mismo sin sus secundarios. Paúl Henreid es Víctor Laszlo, un abnegado e idealista patriota que lucha contra los nazis. Su contrapunto es el pragmático Capitán, que interpreta de forma magistral Claude Rains. Ellos son sólo parte del universo que puebla el bar de Rick, un lugar al que todo el mundo acude: aventureros, carteristas, militares nazis, la Resistencia, y sobre todo, mujeres y hombres en busca de esperanza.

 

 

Es y será eterna, imperecedera e inmortal, como la eternidad del cine. El clásico que nos acompañará para siempre, y que siempre nos quedará en la memoria, con sus inolvidables momentos, de un cine hecho para perdurar, para ser recordado. Desde su realización muchas cosas han cambiado en el mundo, pero otras no lo harán nunca, y siempre nos recordará la película o cuando alguien esté en la barra de algún bar, ahogando sus penas en alcohol, recordaremos a Rick Blaine con la mirada perdida y triste. Recordaremos a Bogart. También cuando escuchemos una pieza de piano en ese sitio que conocemos, recordaremos a Rick pidiéndole a Sam que la toque otra vez... " Si ella pudo soportarlo, yo también puedo hacerlo ". Recordaremos esa canción. Cuando veamos una despedida en un aeropuerto entre un hombre y una mujer, recordaremos a Rick e Ilsa o lo que es lo mismo, Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. Cuando veamos a dos amigos empezar a conocerse, recordaremos esa frase inolvidable, mientras vemos a aquellos dos amigos perderse en la niebla. Perderse en el camino del tiempo, porque ello puede ser el principio de una bella amistad.
 

Billy Wilder también dijo:

-" Sin ser la mejor, es la película más amada, pues la riqueza de sus angulaciones y ambigüedades ofrece tantos pliegues que siempre, cuando se vuelve a ver, se ve por primera vez "-


El día que Michael Curtiz le enseñó el guión de CASABLANCA, los gritos de Humphrey debieron de hacer temblar la estancia: “¿Pero esto qué es?”, “¿Pero cómo demonios te atreves a traerme esto a mí?”. El pobre de Michael no sabría donde meterse, él era un artesano con oficio, de los que tragan con lo que el Estudio mande, y, desde luego, incapaz de solucionar problemas a base de Whisky como los Welles, Ford o Huston. Y ahí estaba Humphrey, un buenazo cuando le daba la gana, “tranquilo que esto lo arreglamos con unas cuantas frases”. Lo que parecía ser un encargo resultó ser una obra maestra. En el cine la magia no surge solo por ensamblar las mejores piezas, se necesita que la inspiración haga acto de presencia. Y de eso se ocupó Humphrey, multiplicándose en la película por todas partes. Cada vez que algo no funcionaba, ahí acudía presto con una frase “De todos los bares en todos los pueblos en todo el mundo, ella entra en el mío” y la cosa mejoraba. ¡Podía decir lo que quisiera sin sonar ridículo!, y se cebó, las frases fueron cayendo una detrás de otra: “Tócala una vez, Sam, en recuerdo de los viejos tiempos”, “Si ella puede soportarla, ¡yo también puedo! ¡Tócala!”, la cosa iba de maravilla, “Los alemanes iban de gris y tú ibas vestida de azul”, “Siempre nos quedará París”, el equipo técnico no daba crédito y para rematar “Louis, creo que este es el principio de una gran amistad”.... Y Bogart con sus manos en el bolsillo, como si tal cosa.
 

 

Termina la película y uno está en el séptimo cielo sin saber cómo, porque lo que siempre quedó, aparte de París, fueron las dudas, la cierta ambigüedad... ¿Al final con quien se queda Rick? ¿Con Ilsa o con el policía?..Yo recomiendo que para saberlo hay que volverla a ver.

Mi agradecimiento a Michael Curtiz por regalarnos el final mas bello de todos los que he presenciado a lo largo de mi vida.