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EL LECTOR

 

 

 

La película está dirigida por Stephen Daldry, director que acrecienta aún mas con EL LECTOR, el respeto de la crítica como del público, como sucedió en sus anteriores realizaciones.... Con ‘Billy Elliot’ emocionó, con ‘Las horas’ mostró sus dotes para el drama. Con ‘El lector’ está dispuesto a remover conciencias. El filme se divide en dos partes claramente diferenciadas. Tanto que hasta que no llegamos al final cuesta creer que formen parte del mismo discurso. La primera mitad nos presenta la relación amorosa de los protagonistas. Me gustaron sus primeros pasos, con la historia planteada a modo de flashback, con escenas rebosantes de sensualidad, con un aire enrarecido e intrigante... Por suerte allí estaba Kate Winslet, actriz que se come la pantalla y a todo el que encuentra en las escenas en que aparece. En la segunda mitad ya no se deja ver tanto, pero es cuando la película toma ritmo...!! Y de qué manera.!!.. Es aquí cuando todo cobra sentido. Es aquí donde otros muchos filmes hubieran fracasado estrepitosamente. Pero lejos de ello, ‘El lector’ se crece ante la adversidad y consigue construir una acertadísima metáfora sobre la relación del pueblo alemán con el nazismo, un tema extremadamente complicado pero tratado con gran delicadeza. En este aspecto es fácil pensar que casi sin quererlo Stephen Daldry ha dejado latente su obra cumbre.. Entre un espíritu didáctico, la película se alza como lección de nazismo a través de los ojos de una mujer madura, obligada por su trabajo y la incredulidad de su antiguo amante.. La aparente sencillez de ‘El Lector’ es una excelente arma de combate y da libertad al autor para desarrollar un sólido discurso que habla del amor, la culpa, la memoria y la responsabilidad histórica. Muchas pruebas de fuego solventadas con nota excelente. Es, como ya  he dicho antes, la recta final la que da sentido a todo lo visto hasta entonces. Hasta consigue que se revaloricen los que a primera vista parecían cabos sueltos en la primera parte. Con todo ello Daldry nos brinda un producto extraordinario, una obra de culto, un pedazo de historia que da que pensar, que se aleja de las odiosas tendencias maniqueístas tan abundantes en estas películas y que ofrece infinidad de lecturas. Un drama trabajadísimo que deja huella y que tuvo muchas nominaciones para los premios de la Academia, como así fué..

 

 

Esta no es una película normal, que hable de una mujer impecable y de un apuesto caballero, El lector es una historia de claroscuros, de monstruos y crímenes, de castigos y culpas. Es una película dura, de esas que te atan a una silla y te llenan las entrañas con una masa viscosa, un cuento terrorífico que hace daño por ser sincero con el espectador. No es una película fácil, más bien es de ese tipo de films que calan hondo y hacen que su sombra crezca en el interior del ser humano con el paso de las horas, que entretejen en el fondo de los mecanismos mentales una serie de cuestionamientos ético-emocionales tan dolorosos como terribles por lo descorazonador de su lógica. Esta es una película dramática, llena de pasiones encontradas, de seres humanos al borde del precipicio, de miedos y de certezas que se derraman por el resbaladizo suelo de la historia. Tampoco es una película de nazis, ni de judíos, ni sobre la expiación de los pecados. Es una historia de dolor, de incomprensión, de perdida, de fatalidad. Es un análisis certero sobre la culpabilidad compartida, la inculpación, la demagogia y los mecanismos judiciales. Es un poema al amor prohibido, a la pasión abocada al fracaso, a los besos perdidos, a las confesiones desoídas, a los secretos y a la inocencia robada. Esta es, por lo tanto, una película de sensaciones.


Obra extraordinaria de Stephen Daldry, basado en la novela “The Reader” de Bernhard Schlink, con un muy buen guión de David Hare y con una soberbia interpretación de Kate Wislett, secundada magníficamente por el joven y prometedor actor alemán David Kross y Ralph Fiennes, ambos en el papel de (Michael Berg), y también la buena labor en sus breves apariciones de Bruno Ganz y Lena Olin. Película estupendamente filmada sobretodo en las escenas de sexo, con una plasticidad magnífica, poética, apasionada y dulce. La caracterización del envejecimiento del tiempo de Hanna, es espectacular y eleva todavía los merecimientos de la película. La temática de la película es compleja, pues plasma en la pantalla diferentes problemáticas todos ellos de envergadura. ¿Es lícito el inicio al sexo entre dos personas, con tanta diferencia de edad?, SI, porque ambos sienten una atracción tan fuerte, que deriva en un amor que al joven Michael le marca para toda la vida. Una película magnífica que los cinéfilos no deberían perderse...

 

 

 

 

 Las siguientes razones y las comprensibles respuestas:

¿Por qué el comportamiento de Hanna, es algunas veces tan seco y cerrado, que llega a desconcertar al joven Michael?

La peor lacra para una sociedad, y en particular para una persona, es el analfabetismo, éste es el motivo de la actitud de Hanna para con Michael, el saberse impotente, y casi no tener respuestas a sus preguntas. Algunas personas logran superarlo, pero la mayoría lo callan toda su vida.

 ¿Por qué Michael al descubrir en el juicio, el pasado de Hanna, no acude en su ayuda, sabiendo de sobras sus dificultades?

Han pasado 8 años, Michael es un estudiante de derecho, qué puede decir al jurado, que cuando tenía quince años mantuvo relaciones sexuales con la acusada,y se dio cuenta que no sabía leer ni escribir. Aun podrían acusarla de mantener relaciones con menores. Otra teoría podría ser por el engaño, que ella le causó.

 ¿Por qué Hanna, en el juicio prácticamente se inmola, declarándose la principal culpable?

Hanna, para no dar a conocer su ignorancia, declara haber escrito el parte que llevó a la muerte a 350 judíos.

 ¿ Por qué la madre de Michael, se muestra tan fría con su pequeña nieta, reprochándole a su hijo que vaya a visitarla para contarle el fin de su matrimonio, y no asistió al funeral de su padre?

Demuestra la frialdad del pueblo germano.

¿Por qué, el cambio de Michael ya adulto, para con Hanna?

Michael Berg, quiere ayudar a Hanna en su alfabetización, al no haberlo conseguido antes. Pero el tiempo ha pasado, y la historia que mantuvieron los dos no puede ser igual. Evidentemente Hanna, se hunde y da fin a su vida.

Si la última obra del cineasta británico no te golpea el corazón se necesita un nuevo visionado y si ya con eso no alcanzas a que los ojos se te inundan en un mar de lágrimas es para tratarte. Nos encontramos con una obra maestra imprescindible de contemplar, una maravilla para los sentidos donde nada falta ni sobra. El director de las magistrales Billy Elliot y Las Horas nos adentra sin contemplaciones en un gran dilema. ¿Por qué no odiamos al personaje de la Winslet por lo que ha hecho si durante toda la vida nos han dejado claro quienes son los buenos y los malos? ¿Por qué en esta ocasión intentamos comprender a alguien tan aberrante y sincero a la vez? Daldry no responde a esas preguntas si no que concede al espectador la posibilidad de examinarse. La moral y el perdón se baten a duelo en toda la proyección logrando momentos de un cine tan indigesto como portentoso. El film aparentemente sencillo en una primera parte en el que se nos muestra el enamoramiento de una insondable treintañera con un joven estudiante escarba en un segundo acto en las conciencias de la sociedad alemana de la posguerra.

No sólo es Stephen Daldry el Midas de El Lector, David Hare es el gran responsable de que la deslumbrante novela de Bernhard Schlink tenga vida adaptándola como mejor sabe hacer. Si bien la novela es estremecedora no menos es el film. La valentía de Kate Winslet como actriz es patente, imprime a su Hanna Schmitz rudeza en su manera de caminar, dureza en su mirada y una expresividad soberbia sin abrir la boca y al abrirla es para demostrar que no se le resiste ningún personaje por muy complicado que sea. A su altura un David Kross comiéndose la pantalla en cada escena, poniéndose en la piel de una nación que prefiere esconder la cabeza a perderla. Es seguro que El Lector no dejará indiferente a nadie, puede apasionar o aburrir a partes iguales pero de lo que no cabe duda alguna es que estamos ante un film magistralmente contado.

 

 

Cuando uno se enamora a los quince años, y no se trata de un breve amorío de adolescentes, sino que te quedas prendado de una persona mayor que tú, que te crea una necesidad, un hambre y una dependencia insaciables, que te descubre  la sexualidad, y en sí representa todas esas emociones fuertes que estabas deseando experimentar en tu mente y en tu cuerpo plenos de hormonas . Cuando conoces esto a los quince años, no la olvidas nunca. Y a su lado sientes que sobresales en algo, tú que estabas convencido de que no sobresalías en nada. A ella le fascina que le leas. Y tú te das cuenta de que te encanta leerle, y lo haces sintiendo como tuya y suya cada frase que pronuncias. Al cabo del tiempo, cuando eres mayor y vuelves la vista atrás, eres consciente de que no ha habido nadie como ella. La vida te ha pasado factura, y a ella también... El lector tiene una factura terrible. Daldry saca la tristeza de la Alemania y de la Europa de la posguerra, las que hacían esfuerzos por regresar a la normalidad tras tiempos catastróficos. Pero los millones de crímenes aún se están revolviendo en las tumbas y claman justicia. Nunca podrá haber justicia para ellos. La película es melancolía, pérdida y breve del pletórico verano de la vida. Vergüenza, remordimiento, culpa y expiación. El bochorno de contemplar el pasado y ver que tenemos un pesado lastre en la conciencia del que no nos podemos desprender. Stephen Daldry nos muestra una vez más que sabe como defender un proyecto y llevarlo a la cumbre. The Reader nos muestra lo que algunos no esperábamos ver: Amor, no el amor de la primera parte entre Hanna y Michael, no, me refiero al amor que muestra toda la película, por la forma de narrar la historia de Daldry, y a la conmovedora estructura que le dio David Hare al guión. The Reader es una de las grandes obras maestras de siempre, no solo por su estructura, su elaboración y su historia, sino que lo que más brilla en The Reader son las apariciones de una increíble Kate Winslet, muy lejos de Titanic y que se llevo aquel año el oscar a la mejor actriz, un fantástico y misterioso Ralph Fiennes , y un prometedor David Kross. El film nos ofrece dos horas de arte, pero también de tensión, de angustia y sobretodo de honda tristeza hacia el personaje de Hanna.

Stephen Daldry tiene un talento especial para contar historias sobre seres humanos... nada tan sencillo y a la vez tan difícil. The reader es una auténtica maravilla, un puñetazo a la razón y al corazón, un torrente de emociones. El guión de David Hare nos acerca a Michael Berg, interpretado extraordinariamente por Ralph Fiennes y, sobre todo, el joven David Kross, haciéndonos sentir su desgracia y felicidad, ambas causadas por la misma persona, Hanna Schmidt. Y es que, a pesar del pasado de ella, acabas compadeciéndola por la vergüenza que le supone su gran secreto y que acaba marcando su vida para siempre. Sobre la actriz Kate Winslet no haría falta decir nada, porque sólo verla en pantalla lo dice todo, pero aún así me adentro a escribir.... Me resulta sorprendente que en un momento de la producción, Daldry pensara en Nicole Kidman para hacer el papel de Hanna. A mi juicio, y a pesar de que Nicole es mejor actriz de lo que se ha dicho en los últimos años, creo que jamás habría podido darle al personaje lo que da Kate Winslet. Esa sencillez pura, sin aspavientos, sin sobreactuación ninguna... Éso es lo que hace a Kate Winslet .. Éso y lo bien que ha escogido siempre sus papeles. Desde "Sentido y sensibilidad" y "Descubriendo nunca jamás" hasta ahora, su presencia en un reparto ha sido sinónimo de que la película iba a ser mas que interesante, y en la mayoría de las veces, excelente. El lector es un drama magistralmente hilado sobre la condición humana, sobre la vergüenza, el remordimiento y, obviamente, sobre el amor. De la tragedia de Michael Berg, que ve cómo su primer y único amor verdadero es un monstruo que dejó morir a 300 personas, mandaba a la muerte a diez cada semana y ve que no se arrepiente de nada. Y aún así, Winslet consigue que no odies a Hanna Schmidt y hasta que la entiendas. Y pienses detenidamente la respuesta a la pregunta que le formula ella al fiscal: "¿Y usted qué habría hecho?"...Con giros al pasado y al presente, detalles que no desmotivan el interés del espectador, el film esta llevado a cabo con la singularidad de que es una historia de amor imposible, es patente entre los dos amantes separados por razones de fuerza mayor. Hannah es analfabeta y ha sido inducida por unas convicciones que luego le pasarán factura por lo cual encuentra una solución abrazándose al cariño y afecto que le otorga el joven Michael,  Un encuentro de dos generaciones distintas antes y después del más terrible y oscuro episodio de la Historia Contemporánea, relatado de modo testimonial e impactante.

 

 

 

Tan difícil como que se alineen los astros es que un director logre reunir todos los elementos necesarios para orquestar una obra maestra. Y más complicado todavía, por no decir inaudito, es que una misma persona repita la hazaña en tres ocasiones seguidas, nada más y nada menos. Stephen Daldry ha completado de nuevo un film del que apenas puede destacarse nada porque todos y cada uno de los engranajes que lo conforman están perfectamente diseñados. Nada chirría y todo contribuye a engendrar la que ya es, de sus tres joyas, la más perfecta. La base del film es todo un acierto. Bernhard Schlink, abogado y casi desconocido escritor alemán, salió de su anonimato en 1995 gracias a una novela parcialmente autobiográfica en la que el nazismo se planteaba desde uno de los pocos prismas que sobre esta barbarie todavía quedaban por explorar. El libro situaba al lector en la tesitura de empatizar con la guardiana de un campo de concentración acusada de crímenes de guerra. La adaptación a la pantalla realizada por Hare no sólo ha logrado tan espinoso planteamiento sino que ha presentado el dilema de forma elegante e inteligente. Los que opinen que 'El lector' tiene un posicionamiento claro a favor del nazismo han obviado deliberadamente los pasajes que hacen de esta película una obra seria, madura y, sobre todo, respetuosa. Sorprendente es que no se muestren imágenes del campo de concentración ni que se recurra al flash back para ver los horripilantes hechos de los que la protagonista formó parte. Sorprendente y de agradecer, porque por primera vez el holocausto judío en el cine se trata aquí más con la cabeza que con el corazón. La relación de Hanna Schmitz y el jovencísimo Michael Berg que ocupa la primera parte del filme se trata con tan absoluta delicadeza y naturalidad, ni siquiera los desnudos integrales, de tan bellos, pueden herir sensibilidad alguna. En todo caso, si por algo se caracteriza esta exquisita obra es por hacer florecer los sentimientos del espectador. Una obra que remueve por dentro y que nos planta justo delante del perdón, eso que a los humanos tanto nos cuesta reconocer. Por ‘El lector’, y toda su excelencia de principio a fin, Stephen Daldry se sitúa de forma directa entre de mis directores favoritos.

 

Adolf Eichmann fue el hombre encargado de planificar la muerte de millones de personas por el gobierno Nazi durante la Segunda Guerra Mundial en campos de exterminios. En especial de personas de origen judío, aunque no los únicos. Eichmann nunca fue antisemita. Tampoco una persona llena de odio. Simplemente era un buen burócrata. Tras la guerra, huyó a Argentina donde fue capturado por un comando israelí y tras un breve juicio, ahorcado en 1962 en Tel Aviv. En el juicio todos esperaban ver un monstruo, pero vieron una persona normal. El hombre que condenó a tantas personas a dolor y muerte, una "persona" normal. Amigo de sus amigos, cariñoso, simpático, incapaz de infligir dolor físico por su cuenta, siempre pendiente de no decir una palabra de más que pudiera ser hiriente. Millones de muertos. No, algo no puede andar bien. Años más tarde, la filósofa Hannah Arendt, periodista presente en el juicio, publicó un libro, que se conoce como "La banalidad del mal", donde nos explicaba que Eichmann no fue más que uno de tantos alemanes que en un principio no se posicionaban ni en contra ni a favor del régimen Nazi, que no albergaban odio ni resentimiento, ni siquiera en muchos casos deseos de grandeza, tan solo eran personas que hacían su trabajo. Gente que Democracia hubieran rendido igual de bien que en una dictadura. De hecho, en Democracia habrían terminado por ser grandes figuras públicas por los servicios prestados. Eichmann nunca pensó en el bien y mal. Tan solo en cumplir con su trabajo de la manera más eficaz posible.

"El lector" no trata más que de la teoría de la banalidad del mal... Kate Winslet. recordemos que ella trabaja en el tranvía, y en un momento dado su superior le dice que trabaja extraordinariamente bien, por lo que puede conseguir un ascenso pronto. Kate no era nazi, simplemente hacía bien su trabajo. Sea en el tranvía, sea como guarda de un campo de exterminio Nazi. No obstante el personaje de la Kate, sabe en el fondo que sus acciones no han sido las..."apropiadas". Tiene la certeza de que alguien podría tomarse a mal sus decisiones, al igual que el poeta Karadzic tenía la sospecha de lo mismo eso de asesinar a cientos de miles de personas en Bosnia iba hacer que alguien se lo tomará a la tremenda. Volviendo a la película, en el juicio, teniendo la opción de salvarse, prefiere condenarse, precisamente por el sentimiento de culpa. Es lo que la diferencia de las otras acusadas. Aunque lejos de servir como redención, Kate se pasa media película tratando de expiar sus pecados. Pero ya es imposible. Es por ello que se suicida al salir de la cárcel. No se considera digna de la libertad que se le otorga. Porque no hay perdón posible para ella....Como tampoco la hubo para Eichmann.

 

Otra característica del film es el tono nostálgico y melancólico que lo envuelve de principio a fin. Responde a la manera de ser y al carácter personal del protagonista, que se explica con propósitos de verdad, pero no puede evitar el peso de la subjetividad, por diversas razones afectada por la vertiente dramática de los hechos que por la tendencia natural a exaltar e idealizar los recuerdos de adolescencia y juventud. Este hecho es uno de los puntos del relato para llevar al ánimo del espectador la dimensión dolorosa y traumática del drama. La historia se convierte por esta vía en una metáfora o alegoría de las relaciones actuales del pueblo alemán con el pasado nazi, más vivo todavía de lo que se advierte. La referencia al ámbito intangible y en general oculto de los hechos que se narran mueve al autor a apoyarse en sugerencias, sutilezas, indicaciones y observaciones orientadas a movilizar la capacidad de percepción emocional. En coherencia con ello, los diálogos se abrevian, las expresiones verbales se reducen, el discurso selecciona las palabras indispensables. Se dejan señales que invitan a comparar el desarrollo de la acción con la Odisea, de Homero, entendida como la historia azarosa de un viaje, una peregrinación o la experiencia de una vida. Se tratan temas serios e importantes, que poco o nada tienen que ver con lo intrascendente y lo efímero. Habla de justicia y legalidad, ley y moral, inocencia y culpabilidad, pena y expiación, perdón y olvido. Habla, también, del paso del tiempo, los prejuicios, el deseo, la crueldad humana, la incomunicación, el aislamiento, el amor, el desengaño y el Holocausto. Con la estética narrativa que lo caracteriza, Daldry va desvelando las claves de una historia que va y viene en el tiempo, para dibujar un drama que se proyecta más allá de la inocencia o la culpabilidad. El fantasma de la culpa colectiva del pueblo alemán y el nazismo, atraviesa el sentido profundo de esta película, que se diferencia de las tantas contadas por el cine acerca del mismo, en que aborda con aguda delicadeza desde un prisma mucho más íntimo al ser también una delicada elegía al primer amor, a los besos perdidos en el desgaste del tiempo y a la inocencia. La necesidad de expiación es una notoria constante del film, por la necesidad de lavar culpas tan imborrables, como por ejemplo la sangre en las manos de lady Macbeth... Y técnicamente es irreprochable como obra cinematográfica, tanto el montaje, la fotografía o el diseño de vestuario, pasando por su banda sonora y su maquillaje, hacen que El lector no tenga mucho que envidiar a los grandes clásicos.

 

 La Winslet es una de mis debilidades, es una de las mejores actrices del momento y se merecía sobradamente el oscar por esta interpretación. Sus miradas, sus gestos, su acento, lo dicen todo. Pero no hay que dejar de elogiar el magnífico trabajo de un joven alemán que le ganó la partida a miles de contrincantes a la hora de hacerse con el papel del joven Michael Berg, el actor novel David Kross, un actor que si sigue en el mundo del cine, dará mucho que hablar y no flaquea para nada a la hora de enfrentarse a Kate Winslet. La química entre ellos es palpable y sus secuencias de amor son bellas, naturales y realistas. El tercero es el enigmático Ralph Fiennes,  un actor como la copa de un pino que saca petróleo de su papel mucho más secundario. Es una pena que entre tanto film "oscarizable" y tanta película taquillera vaya a pasar sin mucha distinción esta piaza de culto. Obra maestra porque está bien rodada, tiene grandes actuaciones y porque se merece que, este critico de cine lance a los cuatro vientos que EL LECTOR es una lección de buen cine, un clásico que hay que conservar en el fondo de nuestro pensamiento cinematográfico... Una joya porque trata un tema peliagudo y lo trata con seriedad, sin triquiñuelas y efectismos, sino que llega al alma porque sale del alma. No se que tal adaptación será, desconozco la novela. Pero sí se lo que he visto, y Daldry se despoja de inútiles vestidos coloridos y llamativos para darnos ni más ni menos que la desnudez literaria y  adéntrate en la odisea de los secretos que unen, las mentiras que desgarran, las leyes que mandan, los remordimientos que no descansan... y los libros que aman. No se la pierdan por nada del mundo

 

 

EL LECTOR OBTUVO LOS SIGUIENTES PREMIOS.

Premios Óscar:

Mejor película Candidato
Mejor director Stephen Daldry Candidato
Mejor actriz Kate Winslet Ganadora
Mejor guion adaptado David Hare Candidato
Mejor fotografía Roger Deakins
Chris Menges Candidato


Premios Globo de Oro:


Mejor película dramática Candidata
Mejor director Stephen Daldry Candidato
Mejor actriz de reparto Kate Winslet Ganadora
Mejor guion David Hare Candidato


Premios BAFTA:


Mejor película Candidata
Mejor director Stephen Daldry Candidato
Mejor actriz Kate Winslet Ganadora
Mejor guion adaptado David Hare Candidato
Mejor fotografía Roger Deakins
Chris Menges Candidatos


Premios del Sindicato de Actores:


Mejor actriz de reparto Kate Winslet Ganadora
 

!!! QUE GRANDE ES EL CINE....QUE GRANDE !!!